Mayorías viables

Mayorías viables Fèlix Riera

2019-03-03T22:44:14+00:0026 de febrer, 2019|Articles d'opinió||

El gran error del independentismo político ha sido dejar caer a Pedro Sánchez, convirtiendo lo que era una mayoría posible tras la moción de censura en una mayoría muy difícil de lograr de cara al futuro. La política española, atrapada en la tela de araña del conflicto catalán, ya no sólo tiene que conseguir armar una mayoría parlamentaria sino que, además, ha de hacerla viable a medio plazo si quiere sobrevivir a los envites independentistas.

Una mayoría posible sería con PP, Vox y Ciudadanos, pero no parece viable si nos atenemos a la posición de Ciudadanos, contraria al contagio del nacionalpopulismo. Se podría llegar a articular, sin duda, pero asumiendo que en pocos meses nos veríamos sumidos en una inevitable crisis que nos llevaría a nuevas elecciones. Otro posible gobierno sería la coalición entre PSOE y Ciudadanos, que, como indican las encuestas, necesitaría el apoyo de PNV. El PNV no parece dispuesto a sentarse a la mesa con Ciudadanos, al ser este un partido que persigue eliminar el concierto vasco. Una coalición de esta naturaleza sería posible, pero asumiendo que la fuerte conflictividad entre los partidos acabaría haciendo inviable la gobernabilidad entre los que piden más 155 y los que aspiran a encontrar una solución a través del diálogo. Otra posible opción de mayoría es un acuerdo entre PSOE, Podemos y partidos independentistas y nacionalistas; un acuerdo que reeditara el espíritu de la moción de censura, pero sin exigencias irrealizables. Una reedición que buscaría evitar los errores del pasado, pero sin dejar de observar que, para ello, sería necesario esperar a las próximas elecciones autonómicas, confiando en que la aritmética dé como resultado un cambio de interlocutores en Catalunya.

Se pueden imaginar más escenarios postelectorales, pero no podemos seguir fabulando en constituir mayorías basadas en la desconfianza y, consecuentemente, incapaces de garantizar acabar una legislatura. Sin embargo, estamos condenados a vivir observando, como una suerte de maldición de los dioses, la inevitable constitución de nuevas mayorías parlamentarias frágiles e inestables. La única vía posible que parece sólida es trabajar a favor de un voto útil capaz de evitar caer en manos de los extremos. En este sentido, muchos votantes favorables a las tesis soberanistas ya expresan en privado que su voto será distinto en las generales que en las autonómicas.