Catalanismos

Catalanismos

2019-01-24T21:38:05+00:0024 de gener, 2019|En els mitjans||

El catalanismo político ha vuelto de sus cuarteles de invierno y pide la voz y la palabra. Después de un tiempo largo de reflexión interna, desconcierto y debate, tras los “hechos de octubre del 2017”, con el 1-O y la declaración unilateral de independencia, que permitió que muchos dieran al catalanismo por muerto y lo desdeñaran como una mera quincalla del pasado, está ahora decidido a plantar batalla en favor de un nuevo doble pacto de convivencia: entre todos los catalanes, y entre Catalunya y el conjunto de España.

A ese regreso catalanista, una corriente/ alma política muy plural y, por lo tanto, siempre difícil de definir con conceptos rotundos, quiere contribuir Catalanisme. 80 mirades (i +), un ensayo coral con reflexiones de diferentes representantes de este pensamiento, con sus matices y diferencias ideológicas, como José Montilla, Santi Vila, Josep Antoni Duran Lleida, Carles Castro, Fernando Sánchez Costa y Josep Ramon Bosch, entre otros.

Una obra, impulsada por el editor Fèlix Riera, que es ante todo propositiva y que abandona ciertos formatos encorsetados y preventivos, tan habituales en Catalunya los últimos años. Su presentación en Barcelona despertó una gran expectación, desbordando la sala de actos de la Casa del Llibre. Entre los presentes, el expresidente Montilla; la delegada del Gobierno, Teresa Cunillera; el líder del PSC, Miquel Iceta; el padre de la Constitución Miquel Roca; el editor de La Vanguardia, Javier Godó, conde de Godó, y el economista ­Josep Maria Bricall.

“Este libro es un certificado de existencia pese a las esquelas de defunción que algunos escribieron sobre el catalanismo”, afirmó Jordi Menéndez, de la entidad Portes Obertes del Catalanisme, otro de los impulsores de un ensayo que acoge en sus páginas una panoplia de voces de acentos y tonalidades diversos. “Hay socialistas, demócrata cristianos, federalistas, conservadores, nacionalistas, ecosocialistas, liberales…”, destacó.

Una pluralidad que el ensayista Antoni Puigverd celebró como esencia del catalanismo desde sus orígenes, cuando, apuntó, nació como respuesta al conflicto social que vivió Catalunya antes de la Guerra Civil. “El catalanismo es un espejo roto en la medida en que agrupa muchas aportaciones colectivas, visiones de la historia…”, dijo Puigverd, quien admitió su preocupación por el “momento de alarma” que vive la sociedad catalana. En su vocación de buscar espacios de encuentro, hizo un llamamiento a huir de la división, apartarse de los discursos que alimentan identidades enfrentadas y tener presente que la diversidad de la sociedad catalana obliga al diálogo, el pacto, la cesión, “la fraternidad y la reconciliación”.

Para Puigverd, el peor escenario para Catalunya sería el de una sociedad partida en dos, que vive de espaldas entre sí, como, señaló, sucede en Bélgica o Irlanda del Norte. Y el mejor anticuerpo sería un catalanismo que tiene vocación de “punto de encuentro”.

La analista Astrid Barrio admitió que el catalanismo ha salido “muy desgastado” del proceso independentista. No obstante, afirmó que el diagnóstico social que hace y las soluciones que aporta, a través del pacto y la transacción, son más vigentes que nunca. De ahí que Barrio deslizara en su intervención un llamamiento a pasar de las palabras a los hechos y que las diferentes sensibilidades catalanistas articulen un proyecto político transversal y con vocación de gobernar.

Una empresa en la que lleva tiempo trabajando Mario Romeo, presidente de Portes Obertes, quien se agarró a la fórmula del “diálogo, negociación y pacto” para superar la actual coyuntura.

La Vanguardia – Iñaki Ellakuria: Catalanismos